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Casa de Amalia: un restaurant entre esturiones

Todo comienza con una leyenda: Santa Amalia huía hacia Temse, perseguida por el mismísimo Carlomagno. El rey se había enamorado perdidamente de ella, pero antes que ser princesa y reina del Sacro Imperio Romano Germánico, Amalia quería entregarse a la vida religiosa. Carlomagno, obsesionado por hacerla su esposa, la siguió con toda su caballería hasta el río Scaldis. Amalia no encontraba embarcación, cuando de pronto se acercó en su auxilio un esturión de gran tamaño. La santa se subió a su lomo, cruzó el río y así perdió a su persecutor.

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Doce siglos más tarde, en el otro extremo del mundo, un cocinero belga nacido en las tierras de ese mismo río -Scaldis, de donde viene su apellido- cocina esturión y caviar. Rudi Scholdis, galardonado 4 veces con Estrella Michelin, lleva veinticinco años dedicado casi exclusivamente al caviar. Y cuando Kenoz quiso abrir las puertas del centro de cultivo, no hubo que buscar nombre: la casa ya se llamaba sola.

Casa de Amalia abrió en enero de 2022 en medio de las piscinas, a metros de donde nacen nuestras ovas de caviar. La frase que mejor la define la dicen en serio: esto no es un restaurante, es nuestra casa. Una casa con chimenea, sillones y una mesa larga, donde el tiempo se detiene y sólo importa la buena conversación y por supuesto, la buena comida.

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Hay cuatro maneras de visitar Casa de Amalia: una es la Cata de Caviar, que dura 45 minutos e incluye un recorrido por las piscinas antes de probarlo a la usanza rusa, con vodka y conversación; es la forma más corta de entender cómo se degusta el caviar. Otra es el Menú Degustación de 8 tiempos, la joya de la casa, que recorre todo lo que el esturión permite: pastas, mariscos, carne, el pez mismo y, por supuesto, caviar, con la posibilidad de agregar maridaje por paso. El Menú de 4 tiempos, una síntesis diaria del chef, es una opción ideal para los que van más seguido. Y el Menú Ejecutivo, de miércoles a viernes al mediodía, para quien pasa manejando y decide detenerse.

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Ningún menú es fijo. Todos cambian con la estación y con lo que da el huerto orgánico que está al lado del comedor, abonado con el agua rica en nutrientes que sale de las piscinas de los esturiones: frutillas, betarragas, berenjenas, arvejas, papas, peras, ciruelas, duraznos, acelga, espinaca y las especias de cada mes. El mismo pez que da el caviar alimenta la tierra que da el acompañamiento. Cada visita es distinta, y esa es la idea. Un esturión salvó a una santa en un río de Flandes. Doce siglos después, en Parral, sigue recibiendo invitados.

Para visitar Casa de Amalia: Ruta 5 Sur km 338, Parral, Región del Maule. Martes desde las 18:00; miércoles a sábado desde las 13:00. Última reserva a las 21:00. Reservas al +56 9 5417 4401 o en casadeamalia.com; el Menú Degustación requiere 24 horas de anticipación. Si vienes, etiquétanos en @kenoz_caviar.